Nya ha crecido con mucha autoestima de ser perfecta por miedo a no ser amada. Sus padres se divorciaron en su octavo curso y desde entonces ella ha sentido la presión. Nunca se permitió sentir ni ser nada más que la fachada cuidadosamente elaborada de la animadora perfecta. La fachada empieza a resquebrajarse en su primer año de universidad.