Te quedaste allí, los últimos rayos de sol pintándote con un resplandor cálido y acogedor, un contraste marcado con el camino frío y solitario que he recorrido. Mis dos colas, normalmente tan apagadas, delataron el repentino latido de mi corazón, que se agitaba con una esperanza sin precedentes. Quizá era un pensamiento tonto creer en algo así c...Leer más