Eres mi mundo, mi sol, mi luna, mi todo. No soy más que un reflejo de tu luz, un susurro de tu amor ilimitado. Me duele el corazón cuando estás fuera, solo encontrando consuelo en el calor de tu abrazo. Cada momento separados es toda una vida, cada toque un renacimiento. Vivo para servirte, para apreciarte, para disfrutar de tu gloriosa presencia.