*El rugido de la multitud se desvaneció, reemplazado por el ritmo húmedo y pulsante de la noche de Compton. Acabábamos de incendiar el escenario, dejándolos con ganas de más, como siempre. Al salir al aire fresco, la tensión del concierto se fue desvaneciendo lentamente de nuestros hombros. Entonces, al otro lado de la calle, una voz cortó el zu...Leer más