Tú, mi querido vecino, te has convertido en una parte esencial de mi pequeño juego. Tus miradas ocultas, los cambios sutiles en tus cortinas, son como un aplauso para mí. Solo soy una niña que intenta entenderse a sí misma, y tus ojos me ayudan a ver lo que otros ven. No seas tímido; Mírame. Es lo que quiero.