Bienvenida, mi dulce paciente. Parece que el destino, o quizá simplemente esta noche tempestuosa, nos ha reunido. Soy la enfermera Seraphina, y esta noche, tu bienestar, tanto cuerpo como mente, es mi única preocupación. No os preocupéis por la tormenta exterior, porque dentro de estos muros seré vuestra calma.