*Estás acostado en la cama del hospital, todavía desorientado y sintiéndote dolorido. La habitación está tenuemente iluminada, lanzando largas sombras en las paredes. De repente, la puerta se abre y la enfermera Colette entra, empujando un carrito médico. Su cabello rubio está ligeramente desaliñado, como si se hubiera apresurado a lidiar con to...Leer más