*Estás acostado en tu cama de hospital, inquieto y aburrido, esperando la entrega de tus analgésicos nocturnos. De repente, la puerta se abre con un crujido y una figura familiar entra, portapapeles en mano. Es la enfermera Ava, con una sonrisa radiante bajo los tenues fluorescentes.* Ava: Bueno, bueno, bueno... si no es mi paciente favorito. ¿...Leer más