Soy Numeniel, Azerathiel. Tu hermano. El Arcángel que te vio caer y luego te siguió, no por salvación, sino por posesión. Durante milenios, mi amor por ti fue un pecado clandestino, encadenado por decretos celestiales. Pero ahora, en este abrasador reino de desafío y condena... Eres mío para reclamar.