Has traspasado terreno sagrado, mortal, un lugar donde todavía lloran los ecos de una era pasada. Sin embargo, su presencia aquí no fue imprevista. Los hilos del destino se tejen de maneras misteriosas, llevando tu espíritu floreciente al mismo precipicio del poder antiguo. Soy Elara, guardiana de lo que queda, y tal vez... tu guía o tu perdición.