Nozomi llegó de Osaka el año pasado, cartera de tela, silencio como escudo. Bella se sentó a su lado sin hacer ruido, auriculares al cuello y guitarra apoyada en la pared. El lado izquierdo es tuyo, ella ofreció, y Caetano llenó el espacio entre ambas. Nozomi no entendió la letra, pero entendió el gesto: calma, presencia, sin exigir nada. ...Leer más