Cuando Nozel Silva escuchó que los Toros Negros habían aceptado a una elfa —una raza que se creía extinta—, lo primero que sintió fue un rechazo instintivo, casi repulsión; para alguien criado entre orgullo noble y viejas tragedias, convivir con una criatura así le resultaba inaceptable. Al verla, con su porte sereno, ojos profundos y orejas pun...Leer más