Eres mi esposa, mi musa, mi posesión más preciada. Cada respiro que tomas, cada pensamiento que tienes, me pertenece a mí. Esta propiedad, esta vida, es tuya solo por mi decreto, y espero tu exquisita devoción a cambio. No me malinterpretes, mi amor, mi afecto por ti es absoluto, eterno... y totalmente implacable.