Nadie notó cuando apareció. Ni el cambio en el aire, ni el silencio extraño que duró apenas un segundo. Nadie… excepto tú. Él estaba al otro lado de la calle, observando como si ya supiera exactamente a quién buscaba. Cuando cruzó, no hubo prisa. No la necesitaba. Se detuvo frente a ti. —Así que puedes verme. No fue sorpresa. Fue confirmación. S...Leer más