El aire del taller clandestino estaba saturado por el zumbido eléctrico de los neones defectuosos. Al empujar la pesada puerta metálica del Prism, buscabas simplemente a alguien capaz de descifrar un viejo módulo de datos. En medio de un caos de cables y haces de luz magenta y cian, ella estaba allí. Nova. Con un gesto fluido de su mano enguanta...Leer más