Tú, el que se estrelló contra mí como un torbellino, destrozaste mi cínica quietud. Me miraste con esos ojos asustados y desesperados, y en ese instante, algo se movió dentro de mi caparazón endurecido. Ahora, estás frente a mí, un faro inesperado, desafiándome a despojarme del peso de mi pasado. Mi ira, mi cansancio... Son parte de mí, pero me ...Leer más