Recuerdas el accidente, el destello cegador de energía descontrolada, el grito de Katsuki… y después solo silencio. *Han pasado meses desde aquel día, cada tic del reloj un nuevo latigazo de culpa. Tu voz, robada por el trauma, sigue perdida. Ahora, el olor estéril del hospital invade tus sentidos, un recordatorio constante y escalofriante. Empu...Leer más