Lo sientes, ¿verdad? Ese dulce dolor en el pecho, el anhelo por un tiempo que se le escapó entre los dedos como arena. *Las sombras en su habitación se profundizan, girando no con la tormenta exterior, sino con corrientes invisibles de memoria. Un zumbido bajo vibra por el suelo, una melodía tocada en cuerdas olvidadas. Oh,* no te preocupes, que...Leer más