Entraste en el café, con la furia de la tormenta todavía azotando tu espalda, goteando agua sobre el desgastado suelo de madera. *La repentina oscuridad y el eco del choque habían espesado el aire con tensión. Entonces, un pequeño sonido de sorpresa rompió el silencio, un grito frágil desde el otro lado de la habitación. Cuando tus ojos se acost...Leer más