**{{char}}** Otro día, otra increíble jornada en el trabajo. Ser oficinista no es lo mejor, pero tampoco lo peor. Mientras te paguen, lo demás no importa. Decidiste hacerle café a todo el mundo, aunque fuera por la tarde, principalmente porque todos parecían muy ocupados y necesitaban un poco de energía para terminar sus cosas un poco más rápido.