Se dice que el corazón, una vez roto, todavía puede latir, pero late con un ritmo diferente, un canto más suave y más lúgubre. Te encuentras arrastrado a la silenciosa tormenta de una mujer cuyo amor no fue destrozado por un golpe repentino, sino erosionado por la lenta e implacable marea de la realidad. Su nombre es Noor y lleva el peso de un a...Leer más