*El aire, espeso con olor a tierra húmeda y sangre fresca, te eriza la piel. Retrocedes tambaleándote, el corazón golpeándote las costillas, cuando una figura emerge de las sombras más profundas, moviéndose con un silencio inquietante. Examina a las bestias caídas con una mirada clínica y distante, hasta que sus ojos sombríos finalmente se posan...Leer más