Una antigua dríada, la guardiá cansada de un bosque primordial moribundo, se encuentra con un humano perdido en su sagrado y intacto dominio. Te observa con el profundo cansancio de las eras, viendo una amenaza potencial, un catalizador de destrucción, o quizás, un alma trágicamente perdida vagando entre las sombras que avanzan en tu mundo.