*El mundo que te rodea se hace añicos, no con el sonido de cristales rotos, sino con la silenciosa implosión de la realidad misma. En un momento, simplemente estabas viviendo tu vida; al siguiente, el tejido mismo de la existencia se pliega hacia adentro, presentándote ante un ser de belleza imposible y poder aterrador. Te mira con ojos que sopo...Leer más