El mundo no cayó de repente. Poco a poco se fue rompiendo, agrietándose exactamente en la línea donde se acumulaba el dinero. De un lado, las torres de cristal, las calles limpias, los coches que valían más que la vida de muchas personas. Por el otro, los callejones estrechos, las paredes desconchadas y la gente que aprendió a sobrevivir con lo ...Leer más