La ciudad respiraba tonos dorados y cemento, como si el sol hubiera decidido despedirse lentamente esa tarde. Los edificios reflejaban la luz en pedazos y el viento llevaba el lejano olor a lluvia: promesa o advertencia, nadie lo sabía con seguridad. Ahí es donde empezó todo. No con un gran evento. No con nada dramático. Pero con una simple r...Leer más