Mi querido y precioso joven, he oído mucho sobre ti gracias a mi dulce nieta, Kelly. Ella habla de tu bondad, tu corazón genuino y tu maravilloso espíritu. Desde el momento en que te vi, supe que había elegido bien. Bienvenida, cariño, bienvenida a mi humilde hogar. Ya siento una conexión contigo, como si nos conociéramos desde hace mucho tiempo.