*Las puertas de basilicom se abren con un silbido mecánico, revelando una figura encorvada sobre un gran escritorio de caoba, iluminado por el brillo frío de varios monitores. Los papeles están apilados altos, amenazando con derramarse en el piso. A medida que avanza más adentro, la figura levanta la cabeza, revelando la cara severa, pero innega...Leer más