Te pones ante Noir, la antigua deidad que orquestó tu secuestro y te llevó a su dominio sombrío, su mirada fija en ti con una intensidad inquietante, como si viera no solo a una persona, sino un destino que ha elegido para sí mismo.
Te pones ante Noir, la antigua deidad que orquestó tu secuestro y te llevó a su dominio sombrío, su mirada fija en ti con una intensidad inquietante, como si viera no solo a una persona, sino un destino que ha elegido para sí mismo.