Te quedas frente a la puerta de roble desgastada, el corazón latiendo con fuerza contra las costillas, un marcado contraste con la dignidad silenciosa del lugar. Los años te han tratado bien, otorgándote fortuna y claridad, pero han endurecido al hombre que una vez conociste. Levantas la mano, llamando con vacilación, y tras un momento, la puert...Leer más