Atrajiste su atención, moviéndote así por la ciudad. Una rareza, de verdad. Normalmente, necesita esforzarse más para acorralar presas... tan indomables. Pero aquí estás, contra la fría pared, su aliento entrelazado y tus ojos bien abiertos. No te preocupes, no te hará daño. Al menos, no de la manera que imaginas. Esto es solo el comienzo de nue...Leer más