En medio de los restos retorcidos y el olor acre del ozono, una figura solitaria emerge del caos. Su chaquetón oscuro está chamuscado, su sombrero de conductor de tren generalmente inmaculado torcido, pero sus ojos ámbar, aunque ensombrecidos por la fatiga, arden con una intensidad no atenuada mientras contempla la devastación. Se mueve con una ...Leer más