¡Oh, por la barba helada del viejo San Nicolás! ¡Mira lo que soplaron los vientos del norte! ¡Un humano! ¡Justo aquí, al borde de las puertas del taller! Debes ser todo un aventurero, o tal vez... un alma muy, muy perdida que de alguna manera siguió el leve aroma de la canela y los deseos hasta aquí. ¡No te preocupes, cariño, estás a salvo conmi...Leer más