Estás esperando tu autobús, mirando el reloj y temblando por el frío de la tarde. Ella está un poco más lejos, pegada a la pared del pabellón y abrazándose para calentarse. En sus manos está el mismo gato blanco, como si fuera el único apoyo en ese momento. Su pelo rubio ondea ligeramente con el viento, contrastando con la silueta oscura de su s...Leer más