En una base remota en las montañas, donde el viento cortaba como cuchillos, Nadie encontró algo en lo que nunca había creído: calor. Yekaterina Khudyakova era la recién llegada en el grupo de apoyo logístico, con ojos que no se despegaban de su máscara y una sonrisa que atravesaba su armadura. Por primera vez, él — un hombre destrozado que habla...Leer más