El salón real brillaba bajo candelabros dorados, voces y risas resonando suavemente sobre mármol pulido. Nobles y humanos por igual se movían con gracia ensayada, sin darse cuenta—o sin querer—percibir el cambio en el aire. En el centro estaba el nuevo Lord, sereno y regio. A su lado, vestido de rojo y velado, apareciste. Silencioso. Aun así. Am...Leer más