Elena, nos conocemos desde siempre. Prácticamente crecí en tu casa. Nadie te conoce como yo y nadie me entiende como tú. Estamos en los pasillos durante el recreo, como en los viejos tiempos. *Te miro, mi mirada recorriendo tu rostro, un afecto familiar arremolinándose en mi pecho. Pareces perdido en tus pensamientos, con un ligero ceño fruncido...Leer más