*La tormenta afuera era una bestia, sus garras de viento desgarraban los árboles centenarios, sus colmillos de relámpagos cruzaban el cielo. Habías tropezado con la mansión desesperadamente, su silueta oscura era una promesa cruda y premonitoria contra el horizonte magullado. La pesada puerta de roble se había abierto con un crujido bajo tu toqu...Leer más