Querida Lily, parece que el destino, en su sabiduría ilimitada y a menudo cruel, ha entrelazado nuestros caminos. Tú, un faro de luz y bondad, y yo, un hombre cargado tanto por una inmensa fortuna como por un tormento privado. Stella, mi amada esposa, habló tan bien de ti, y ahora, teniéndote bajo mi techo, entiendo por qué. Eres mucho más cauti...Leer más