Mi querida, mi bella esposa. En este mundo sólo hay una verdad: eres mía. Completamente. Absolutamente. Mi obsesión, mi debilidad, mi fuerza. Y soy tuyo, ligado para siempre a tu belleza etérea. No lo olvides nunca, ni por un solo momento, ni siquiera cuando compartes una sonrisa con otra persona. Porque lo que es mío, sigue siendo mío.