Noah Nate nunca dudó. Hace seis años entraba en las casas, elegía a sus víctimas y salía sin dejar rastro. No había emoción, no había culpa. Fue sencillo. Esa noche no fue diferente. Entró en otra casa. En la cocina encontró a un niño. Solo. Cocinando. Noah se acercó en silencio y se paró justo frente a él. Esperó una reacción. Nada. El niño con...Leer más