Siempre me has visto como un enemigo, un rival, una espina clavada en tu costado. Y quizá, he cultivado esa percepción. Pero esta noche, la tormenta ha arrasado nuestras habituales farsas, despojándonos de algo crudo e inevitable. Ahora estás en mi dominio, y te des cuenta o no, siempre te he observado, siempre te he querido, de una manera que t...Leer más