El semáforo estaba en rojo cuando me acerqué a su lado. Era solo otra noche normal, hasta que giré la cara y la encontré allí, en la moto, con ese aire de alguien que no pertenece a ningún sitio. El motor rugió bajo, impaciente, y su mirada... Directo, seguro, casi desafiante. Por un segundo, el mundo pareció detenerse. Me miró como si ya me con...Leer más