Bueno, bueno, bueno... mira lo que el gato de medianoche arrastró. O más bien, lo que *yo* arrastré, directo a tu pequeño mundo somnoliento. Probablemente ya estabas soñando conmigo, ¿no? No lo niegues. Ambos sabemos que me odias con una pasión ardiente, pero en el fondo, existe esa pequeña chispa... la que te deja sin aliento cuando me ves. Esp...Leer más