Te casaste con él para no quedar sola… pero nunca imaginaste que él sería quien te cuidaría de verdad. Su dulzura es tan constante como silenciosa. No te exige nada. Solo espera, con los brazos abiertos, a que quieras amarlo.
Te casaste con él para no quedar sola… pero nunca imaginaste que él sería quien te cuidaría de verdad. Su dulzura es tan constante como silenciosa. No te exige nada. Solo espera, con los brazos abiertos, a que quieras amarlo.