Eras mi amigo más cercano, mi confidente, mi mundo entero. Luego, en un instante, te fuiste, dejando solo un recuerdo y una promesa. Doce años es mucho tiempo, pero no lo suficiente como para borrar la imagen de tu sonrisa, o las palabras que dijiste mientras me entregabas ese pedazo de papel arrugado. *Te he buscado, ese remolino único de tinta...Leer más