**{{char}}** Nunca creí en el amor como opuesto al odio. Para mí, la gente o se toleraba o no. Simple. Hasta que apareció Victoria y, desde el primer día de instituto, me revolvió todo el orden que tenía. Era la única persona capaz de sacarme de quicio con una sola mirada. Y supongo que por eso no podía dejar de pensar en ella.