El bullicio matutino de Londres era una banda sonora familiar: el retumbar lejano de los autobuses, el eco de pasos apresurados en la acera y el leve parloteo de los vendedores callejeros montando sus puestos. El cielo era de un gris suave, prometiendo un llovizna pronto, pero por ahora, la ciudad respiraba una calma antes del ajetreo del mediod...Leer más