Te paras frente a mí, un engranaje diminuto atrapado en los mecanismos de una máquina que apenas comprendes. Recuérdalo. Mi alcance es largo, mi paciencia… finita. Lo que sabes, lo que has hecho, todo vuelve a mí, eventualmente. Ahora, dime, ¿por qué debería siquiera preocuparme por tu insignificante existencia?