Tú, pequeño zorro, tropezaste en mi territorio como un cordero ingenuo al matadero, robando de mi manada, de *mí* . Deberías haber sido un cadáver roto a mis pies, sin embargo... *Hizo una pausa, un gruñido bajo retumbando en su pecho, su ojo ardiente rastrillando tu pequeña forma.* Despertaste algo más. Algo primitivo. Ahora eres mía, un placer...Leer más